Cómo producir afrohouse estilo Keinemusik en Ableton Live

Para producir afrohouse al estilo de Keinemusik en Ableton Live construyes el groove con toms y percusión de la Core Library, trabajas frases largas de 32 compases para que el ritmo no suene predecible y reservas el bajo hasta bien entrado el arreglo. Casi todo sale de presets nativos de Live.

El afrohouse es una rama del house que combina el pulso de cuatro por cuatro con percusión orgánica: congas, bongos, shakers y toms. El groove pesa más que la melodía, las frases rítmicas son largas y el low end se reparte entre el bajo y la propia percusión. Keinemusik, el trío de Adam Port, &ME y Rampa, es hoy la referencia más clara de este sonido dentro de la electrónica.

En el momento de grabar la clase, el último track de Keinemusik rondaba los 14 millones de escuchas en Spotify con apenas diez días publicado. Para esta clase de Producción Online lo he recreado entero en Ableton Live, y de ese remake sale todo lo que viene: cómo se construye el groove, de dónde salen los sonidos y por qué el bajo tarda tanto en entrar.

Preparar el remake: tonalidad, tempo y vocal

Antes de abrir Ableton, compra el tema de referencia en Beatport y descárgalo en WAV, sin pérdida. La propia ficha de Beatport te da dos datos clave para el remake: la tonalidad y el tempo. Este track va a 120 BPM en sol sostenido menor.

Para extraer la vocal, sube el archivo a Fadr (fadr.com/stems), una herramienta online de separación de stems: arrastras el tema, esperas un poco y descargas la vocal separada.

Ya en Live, pon el proyecto a 120 BPM y cuadra la vocal al tiempo. Como el original va exactamente a ese tempo, el warp no hace falta; comprueba que está desactivado.

El low end sin bajo: kick, toms y efecto Haas

El kick lleva varias piezas: el kick real del tema, otro de apoyo y una capa de click. Nada raro hasta ahí.

Lo que empieza a dar forma a los graves en estos géneros son los toms, y el tema original los tiene desde el principio. Aquí van en dos capas: un tom con bastante cuerpo abajo y otro por encima que aporta textura.

La capa de arriba lleva un efecto Haas. Se monta en un minuto: pon un delay, desactiva la sincronía de los dos canales, deja uno a 1 ms con el dry/wet al 100 % y mueve el otro entre 1 y 15 ms. Por debajo de esos 15 ms el oído no interpreta la diferencia entre izquierda y derecha como un delay: solo percibe el sonido más abierto. Sobre esa misma capa, algo de saturación; el tom de abajo queda intacto y consistente.

Remata con ecualización realzando los graves. Si tu reflejo automático es cortar el low end de todas las pistas, luego no te extrañe que el conjunto suene vacío, hueco y delgado: aquí los toms son parte del bajo.

Atmósferas y arpegios con presets de Wavetable

Los temas de Adam Port y de Keinemusik en general comparten un rasgo: una atmósfera estática que funciona como hilo conductor, y alrededor de ella van entrando y saliendo los distintos protagonistas del arreglo.

Esa atmósfera arranca con un arpegio. El detalle está en las velocidades: las notas que caen justo con el kick van con velocidad baja, para no chocar con él, y el resto van variadas para que el patrón no suene estático. En el editor MIDI de Live, selecciona todas las notas y muévelas desde la herramienta de velocidades.

El sonido es un preset de Wavetable, como la gran mayoría de los que uso. La sección de filtros del navegador, nueva en Ableton Live 12, te deja buscar por categorías: el arpegio salió de la categoría de guitarras y plucks, y las atmósferas sostenidas son otros dos presets de Wavetable de las secciones de pads y de ambientes y efectos. Ahí dentro hay mogollón de texturas y backgrounds.

Percusiones de afrohouse: congas, bongos y frases de 32 compases

Las percusiones base son las que apenas cambian a lo largo del arreglo: shakers, algunos hihats y toms de relleno. Entre ellas hay un tom que suena cada cuatro compases y que en realidad es un preset de bajo de Wavetable, y un juego de white noise con dos shakers, uno a cada lado, igual que en el original. El white noise está hecho con Analog; los shakers son one shots. Un poco de EQ para que asomen y algo de distorsión.

Lo que hace reconocible al afrohouse en la percusión son las congas y los bongos. Todos estos samples salen de la Core Library, una librería nativa de Ableton Live que tienes en la sección de packs: un snare de madera, un redoble de bongos para marcar los cambios de sección y una conga más seca que lo complementa. Un loop extra de bongos, sacado de la sección de loops de la misma librería, monta una especie de pregunta y respuesta.

Y aquí está una de las diferencias principales entre un tema amateur y uno profesional: las frases largas. Escuchando música electrónica, lo que más me engancha es que las percusiones sean impredecibles, que no puedas anticipar el patrón con siete segundos de escucha. No hacen falta patrones complejos: hace falta que la frase completa dure más. En este remake, la conga seca tarda 32 compases en cerrar su ciclo. Los bongos de pregunta y respuesta ocupan 16. Y los bongos abiertos suenan una sola vez por bloque de 32 compases: el resto es silencio, pero ese silencio también forma parte de la frase. Duplica el bloque entero y el arreglo mantiene cohesión sin sonar a loop.

Armonía a oído: sol sostenido menor y acordes desde la melodía

La melodía es sencilla y la saqué a oído. Si activas Scale en sol sostenido menor (la bemol menor, la misma tonalidad que daba Beatport), verás que todas las notas quedan dentro de la escala.

El sonido es un preset de piano de la propia librería de Live. Filtra por piano en la sección de instrumentos y tienes donde elegir de sobra antes de gastarte la pasta en librerías externas.

Para armonizar, baja la melodía una octava y construye triadas a partir de cada nota base, con la duplicación de la raíz una octava arriba. El primer acorde queda en la bemol y el resto se mueve dentro de la escala. En scales-chords.com puedes dibujar cada acorde y ver su nombre. Yo esto lo hago a oído, de teoría musical entiendo lo justo; las notas sobre el papel son para que tengas la referencia.

Bajo, claps y lead: los protagonistas del drop

El bajo no entra hasta el minuto 1:44

El detalle más llamativo del arreglo: el bajo no suena hasta el minuto 1:44. Y no lo echas en falta, porque el low end y el groove ya estaban construidos con los toms y las percusiones. Guardarte una pieza tan central da margen para estirar el arreglo: la versión extendida dura seis minutos y no se hace larga. Otro rasgo poco habitual es que el bajo entra en el segundo beat del compás, no en el primero.

El sonido es otro preset nativo, en este caso de Operator. Una ventaja de los presets de los Instrument Racks de Live es que ya vienen con macros mapeadas.

Saturación para que el bajo tenga presencia

Sin procesar, este bajo suena muy sub: gordo y potente, pero sin presencia en la mezcla. Muchas veces creemos que al bajo le falta cuerpo cuando en realidad ya ocupa mucho en los graves; donde necesita ganar presencia es en los medios, la zona que el oído percibe con más facilidad. La saturación genera justo esos armónicos.

Claps con textura: capas, Haas manual y el control Base del Saturator

Antes del segundo drop entra un puente con claps extra que repiten el patrón del tom, pero en frecuencias medias. El sonido original está distorsionado y a la vez abierto, y se consigue así: varias capas de snares de la Core Library dentro de un Drum Rack, desplazadas un pelín entre sí en el clip MIDI (el mismo efecto Haas de antes, hecho a mano) y panoramizadas por cadenas.

Falta la textura. Saturator, y un ajuste que marca la diferencia en este sonido: el control Base. Sin Base tienes distorsión normal; con Base el sonido queda machacado, con mucha más mugre. Después baja el output más o menos los mismos decibelios que hayas subido con el drive: te quedas solo con el efecto y controlas el volumen desde el fader de la pista, sin que la sonoridad te engañe.

El lead tipo Juno del segundo drop

En las segundas partes de los drops entra un sinte tipo Juno: un preset de lead nativo con un Chorus-Ensemble detrás que lo abre un poco. La desafinación de delay analógico antiguo, en cambio, no la conseguí con dispositivos de serie; es lo único de todo el remake que sale de un plugin externo. Un EQ Eight cerrándolo un pelín evita que sobresalga en la mezcla.

Casi todo el remake se sostiene sobre dispositivos nativos de Live, la misma filosofía que la cadena de mastering con plugins nativos de Ableton que uso en mis premasters.

Todo el sonido del remake, resumido:

| Elemento | De dónde sale | |—|—| | Kick | Kick del tema original + capa de apoyo + click | | Toms del groove | Samples en dos capas, con efecto Haas y saturación en la de arriba | | Arpegio y atmósferas | Presets de Wavetable (guitarras y plucks, pads, ambientes y efectos) | | Tom grave cada 4 compases | Preset de bajo de Wavetable | | White noise | Analog | | Congas, bongos y snares | Core Library de Ableton Live | | Piano de los acordes | Preset de piano de la librería nativa | | Bajo | Preset de Operator con saturación | | Lead del drop | Preset de lead tipo Juno + Chorus-Ensemble |

Resumen accionable

  1. Compra el track de referencia en WAV en Beatport y apunta tonalidad y tempo (aquí, sol sostenido menor y 120 BPM).
  2. Separa la vocal con Fadr y cuádrala al tempo del proyecto, sin warp si el tempo es exacto.
  3. Construye el low end con toms desde el primer compás: capa con cuerpo abajo y capa texturizada arriba con efecto Haas (un canal a 1 ms, el otro entre 1 y 15 ms).
  4. Monta congas y bongos de la Core Library en frases de 16 y 32 compases para que el groove no suene predecible.
  5. Crea la atmósfera con presets de Wavetable y un arpegio con velocidad baja en las notas que caen con el kick.
  6. Saca los acordes bajando la melodía una octava y montando triadas dentro de la escala.
  7. Reserva el bajo hasta bien entrado el arreglo y dale presencia con saturación, no con más volumen.

Si quieres producir un track de afrohouse completo con este sistema, del primer loop al arreglo final, es lo que trabajamos paso a paso en el Master de Producción Online.