El ego en artistas no es solo “creerse mejor que los demás”. Es la imagen que construyes de ti mismo para validarte (o para que otros te validen) según lo que crees que deberías ser. Aparece tanto en el productor que persigue masas como en el que se refugia en lo “incomprendido” para sentirse especial. En los dos casos la energía es la misma: pretender en lugar de ser. La autenticidad sale cuando creas desde la alineación contigo mismo, no desde la necesidad de aprobación.
Este post sale de una conversación con Bastian Bx en Threads sobre los dos extremos en los que se mueven muchos artistas: el mainstream que hace formulas para ganar pasta y el “DJ too cool for you” que pincha marcianitos y culpa al público de no entenderle. Llevamos años en Producción Online viendo este patrón en alumnos y en gente del sector, y vale la pena pararse a desmontarlo porque afecta directamente a lo que produces y a cómo te relacionas con tu audiencia.
La zona intermedia que casi nadie ocupa
Bastian lo planteó así: hay una zona entre el artista formulaico mainstream que “hace el ganso porque quiere cientos de miles” y el “DJ too cool for you que pincha marcianitos y si no llega a fin de mes es porque el público es idiota”. Esa zona intermedia, donde se hace música sin pretensiones porque uno quiere hacerla, es la que casi nadie ocupa.
Y la observación clave: ambos extremos tienen la misma energía fundamental, que es pretender antes que ser. Uno pretende caer al público masivo; el otro pretende ser el incomprendido especial. Los dos pretenden algo en lugar de simplemente hacer.
“Hay algo en lo impostado que transpira y que huele mal. En cambio, lo que se hace porque a uno le sale tiene un aroma especial, aunque a priori no parezca llamativo.”
“Querer destacar es tan poco original como querer ser hiper underground. Vender tu sermoncito de éxito es tan aburrido como el enésimo post transgresor de foto borrosa. En cambio, un señor mayor que se ríe mientras pincha dos clásicos en un vídeo mal grabado es lo más fresco de los tres.”
El señor mayor no pretende nada. Por eso es lo más fresco. La autenticidad no es una pose: es justo lo opuesto a cualquier pose.
Qué es el ego cuando hablamos de artistas
El ego en este contexto no se reduce a arrogancia ni a egocentrismo. Es algo más amplio:
“El ego es la imagen que construimos de nosotros mismos para que los demás nos validen o para validarnos a nosotros mismos según lo que creemos que debería ser. Ese yo ideal que proyectamos: el artista que triunfa, que es respetado, que es diferente, que es admirado, que destaca por encima del montón.”
Esa imagen idealizada no siempre coincide con quién eres realmente. Es una máscara que se construye con intenciones inconscientes: reconocimiento, aceptación, pertenencia, superioridad, éxito. Y la máscara se camufla en formas distintas según el caso.
Las dos máscaras del ego en electrónica
| Máscara | Cómo se manifiesta | Motor real | |—|—|—| | El que persigue masas | Adapta su sonido al algoritmo, fotos de set en festivales, comunicación “aspiracional” | Necesidad de reconocimiento masivo | | El “to cool for you” | Se refugia en lo oscuro, alternativo, incomprendido. Critica a los que llegan a más gente | Misma necesidad de reconocimiento, diferente vía |
En los dos casos hay un mismo combustible: la necesidad de ser alguien ante los ojos del mundo. Esa necesidad existe en todos los humanos y no es mala de por sí. Empieza a ser problemática cuando dejas de ser consciente de cómo estás actuando y por qué.
En el sector de la electrónica, la máscara del “demasiado underground” es la más extendida entre los productores que están aprendiendo. Es más cómoda intelectualmente: ser incomprendido vende como signo de calidad, y permite culpar al público en lugar de revisar el trabajo o la conexión que estás generando.
Por qué David Guetta probablemente sabe más música de lo que parece
Hay una asunción habitual: el artista mainstream es musicalmente pobre y el underground es musicalmente rico. La realidad rara vez funciona así.
David Guetta sabe perfectamente lo que tiene que hacer para que el chiringuito siga generando. Eso no significa que sea ignorante musical: lo más probable es que en su casa tenga un bagaje considerable, sepa tocar instrumentos y tenga referencias que sorprenderían. Lo que decide hacer públicamente es otra cosa: es una decisión estratégica consciente, alineada con el objetivo que ha elegido.
Es decir: no confundas la decisión pública con la capacidad técnica. El mainstream que parece simple por fuera puede estar tomado por alguien que sabe perfectamente lo que hace y por qué.
El que sí suele estar perdido es el contrario: el que va de “demasiado original” sin tener nada particularmente interesante que ofrecer. La pose es el contenido, no hay capa debajo.
Todos los caminos valen, ningún camino justifica superioridad
El punto importante: cualquier camino es legítimo si estás alineado contigo mismo.
- Si quieres llegar a masas, ganar mucho dinero y que te aplauda muchísima gente, perfecto.
- Si quieres una propuesta musical más compleja, conectar profundamente con una audiencia más nicho, perfecto también.
Lo que no tiene sentido es sentirte superior o inferior al que ha tomado el otro camino. La autenticidad no se mide por el grado de underground o de mainstream; se mide por la alineación entre lo que sientes y lo que produces.
Hay público para todo. Hay gente que quiere las cosas más nicho y más concretas del mundo, y hay gente que quiere himnos que sonarán en una boda. Ninguno de los dos perfiles es moralmente superior al otro.
El bucle del ego: comparación y autodestrucción
Cuando un productor se queda enganchado al ego, el efecto operativo es destructivo. Se compara con otros, mide su valía por las métricas de los demás, y la conversación interna se llena de líneas como:
- “¿Por qué a este le va mejor que a mí si yo sé más?”
- “Pincho en vinilos y la gente prefiere a uno que dale al botón en el CDJ.”
- “El público es inútil y no entiende lo que estoy haciendo.”
Esa conversación, repetida con uno mismo, solo destruye al que la mantiene. Y suele aparecer más en el productor que va de alternativo que en el que va de masas, porque el segundo ya tiene asumido cómo funciona el juego: optimiza para masa y acepta los costes.
Lo que sí importa: la conexión con tu público
Si estás alineado con tu camino y trabajas con constancia, tu público llega. No necesariamente cientos de miles; el público que coincida con lo que tú haces. La preocupación operativa cuando eso pasa pasa a ser cuidar esa conexión:
- Ver cómo responde tu audiencia a lo que sacas.
- Ver si esa respuesta sigue alineada contigo o si te está pidiendo cosas en las que ya no te reconoces.
- Trabajar de forma bidireccional: tu audiencia te devuelve material y tú lo procesas, sin perder tu eje.
Eso es muy distinto a las discusiones de redes sociales tipo “los vinilos son mejores que los CDJ” o “si usas un plugin para acordes no eres músico”. Esas peleas solo le interesan a los DJs, no le interesan al público que va a pagar tu ticket o a escuchar tu música. Te preocupas por cosas que importan a personas que ni siquiera van a ser tu audiencia.
La música no es un sector meritocrático
Antes de cerrar, un punto incómodo pero importante. La música no es un sector meritocrático. Hay factor suerte, hay timing, hay contactos, hay capacidad de aguante económico mientras el proyecto cuaja. Hay productores con muchísimo talento y alineación que no llegan al éxito que técnicamente “merecen”.
Eso es real. Pero es un debate distinto al del ego. Una cosa es asumir que hay variables fuera de tu control y otra es echar balones fuera cuando lo que pasa es que no estás alineado con tu propio camino o no estás siendo consciente de las renuncias que implica el camino que has elegido.
Decir “el público es idiota” para no revisar tu trabajo no es análisis del sector: es ego protegiéndose.
Esto también aterriza en decisiones técnicas concretas. Cuando produces desde el ego (queriendo demostrar, queriendo destacar, queriendo no ser “ese tipo de productor”), tomas decisiones raras: metes complejidad innecesaria, evitas elementos que encajarían pero te parecen “demasiado comerciales”, sobreproduces para parecer sofisticado. Cuando produces desde la alineación, la decisión técnica sirve a la música, no a la imagen.
Resumen accionable
- Detecta tu máscara: ¿estás persiguiendo masas o estás refugiándote en lo nicho? En los dos casos puede haber ego operando.
- Sé honesto con el camino que has elegido. Si quieres masas, asúmelo; si quieres nicho, asume las renuncias. Pretender otra cosa quema más que lo que aporta.
- No te sientas superior ni inferior al que ha tomado el otro camino. Hay público para todo.
- Cuida la conexión con tu propio público, no las peleas de DJs en redes sociales. Tu audiencia no está en esos debates.
- No culpes al público cuando algo no funciona. Revisa primero tu trabajo y tu alineación.
- Asume que el sector no es meritocrático, pero no lo uses como excusa para no revisarte.
La autenticidad como artista sale cuando produces desde la alineación, no desde la imagen. Si quieres trabajar tu música con criterio externo, identificar dónde estás tomando decisiones desde el ego y dónde desde el sonido, en la mentoría de Producción Online revisamos los proyectos de los alumnos con esa lente y damos feedback honesto sobre técnica y dirección artística.