Ordenador para producción musical: PC o Mac, mi experiencia

Para producir música no necesitas el ordenador más caro: necesitas un equipo compensado. El mínimo para un ordenador de producción musical es un procesador i5 o su equivalente en AMD, 8 GB de RAM y un SSD donde vivan el sistema, el DAW y los plugins. PC o Mac depende de presupuesto y de cuánto valoras el ecosistema de Apple.

Un ordenador para producción musical es un equipo dimensionado para ejecutar un DAW como Ableton Live con los plugins actuales sin cuelgues ni cortes de audio. A diferencia de un PC de gaming, no depende de la tarjeta gráfica: lo que manda es el procesador, la memoria RAM y, sobre todo, la velocidad del disco. Por eso la mejora con más impacto en un equipo de producción no suele ser el último procesador, sino sustituir el disco mecánico por un SSD.

En la comunidad de Producción Online veo la misma tendencia una y otra vez: productores convencidos de que para empezar necesitan una lista enorme de equipo. La industria vive de hacerte creer eso. Esta clase pone orden en la pieza base del estudio, el ordenador, contado desde mi experiencia con PC y con Mac.

El SSD es la mejora que más rendimiento te da

Un disco duro mecánico funciona con un disco físico y un brazo que se mueve para buscar la información. Un SSD lo tiene todo integrado en una placa, parecido a un pendrive, y por eso lee y escribe muchísimo más rápido. No es el doble ni el triple: la diferencia se nota en cada apertura de proyecto.

En mi caso, el SSD del portátil mide entre 400 y 500 MB por segundo de lectura y de escritura. Un archivo de un giga se abre en unos dos segundos, siempre que el resto de componentes acompañe. Puedes medir el tuyo con Blackmagic Disk Speed Test en Mac; en Windows hay aplicaciones equivalentes.

La estrategia que uso desde hace años es jugar con dos discos a la vez. En el SSD va todo lo que el ordenador ejecuta: sistema operativo, Ableton Live y los plugins. En el disco mecánico va lo que ocupa mucho y se lee con menos exigencia: samples, backups de proyectos y librerías de samplers como Kontakt u Omnisphere, que llegan a ocupar muchísimo. Tiene lógica económica además: un SSD de 500 GB cuesta su dinero, mientras que un mecánico de 2 TB sale muy barato.

Mac para producir: qué me ha dado y qué cuesta

Mi equipo es un MacBook Pro de mediados de 2012 y ha sido una de las mejores inversiones que he hecho. Me costó 1.200 euros, le cambié la RAM de 8 a 16 GB y le monté un SSD con un kit que sustituye el lector de CD, manteniendo el disco mecánico dentro. Ocho años después sigue rindiendo, y no solo para producir: renders de vídeo, estudio, todo. Era de los últimos MacBooks que permitían tocar RAM y disco; los actuales vienen sellados.

A igualdad de hardware, mi experiencia con ambos sistemas es que macOS va más fino para este tipo de trabajo. Es una opinión, pero tiene una base: el sistema operativo está hecho al 100 % para el hardware sobre el que corre. A eso se suma Time Machine, que hace copias de seguridad automáticas cada hora aproximadamente en un disco externo y te permite restaurar el sistema o pasar todo a un Mac nuevo prácticamente con un botón. La construcción de aluminio también envejece bien: mi portátil sigue siendo un bloque sólido igual que en 2012.

El downside es claro: el precio. Cuando grabé esta clase, un MacBook Pro con i5 de octava generación, 8 GB de RAM y 256 GB de SSD costaba 1.700 euros, y con 1.800 euros un PC doblaba esas características. Doblar especificaciones no significa ir el doble de fino, pero la diferencia de precio existe y hay que valorarla.

Portátil o sobremesa: el caso del Mac mini

Si tu estudio va a ser fijo, piensa qué estás pagando en un portátil: la pantalla y el teclado. Trabajar en una pantalla de 13 pulgadas te obliga a mirar hacia abajo, con el tiempo la cervical se sobrecarga y acabarás comprando un monitor aparte igualmente. Si te mueves con el ordenador para la universidad o el trabajo, el portátil tiene sentido. Si no, hay opciones mejores.

El Mac mini es la que menos se conoce y a mí me parece una joyita. Por el precio del MacBook Pro con i5, 8 GB y 256 GB, un Mac mini te da un i7, 16 GB de RAM y 512 GB de SSD: casi el doble de prestaciones solo por prescindir de pantalla y teclado. En tiendas como Macnificos, con configuraciones propias, se encontraba por unos 1.719 euros frente a los 1.789 de Apple. No es un gran descuento, pero son 70 euros que te quedas.

Montar un PC para producción musical: el mínimo real

Para que un proyecto de Ableton Live con plugins actuales funcione sin colgarse, el mínimo que planteo es este: un i5 o su equivalente en AMD, 8 GB de RAM y un SSD. Menos que eso te va a dar problemas antes de lo que crees.

Busca configuraciones de workstation, no de gaming. Los PC de gaming pagan una tarjeta gráfica potente que produciendo música no vas a aprovechar. Si además juegas, adelante; si solo produces, es dinero tirado. En tiendas como PcComponentes, las configuraciones balanceadas de la sección de trabajo cumplen bien este perfil.

Con más presupuesto, la configuración que yo elegiría rondaba los 1.800 euros: un i7 (o un i9 por unos 130 euros más), 16 GB de RAM, medio tera de SSD Samsung 970 EVO y un Barracuda de 2 TB para librerías. Un Mac de prestaciones comparables se iba a unos 3.000 euros. Ojo con un detalle al comparar: algunos PC baratos vienen solo con SSD, sin disco mecánico, y las librerías necesitan sitio. Cuenta con añadir un mecánico interno o un disco externo.

Los precios y modelos concretos de esta clase son de 2020. Tómalos como referencia del criterio de compra, no como catálogo actual.

| Equipo (precios de 2020) | Especificaciones | Precio aproximado | |—|—|—| | MacBook Pro 13″ | i5 8.ª gen, 8 GB RAM, 256 GB SSD | 1.700 € | | Mac mini | i7, 16 GB RAM, 512 GB SSD | 1.719-1.789 € | | PC workstation | i7/i9, 16 GB RAM, 500 GB SSD + 2 TB HDD | 1.800 € | | Mac comparable al PC anterior | i9, 16 GB RAM, 1 TB SSD | 3.000 € |

Si ya tienes ordenador, compénsalo antes de cambiarlo

La mayoría de lo que se vende no es imprescindible para producir música, y el ordenador nuevo tampoco siempre lo es. Si tu equipo va lento, prueba primero un SSD: cambia el rendimiento por completo. Después valora ampliar la RAM. La ventaja de una torre es justo esa, poder cambiar componentes sueltos en lugar de tirar el equipo entero.

Otra idea que me funciona muy bien: un disco duro conectado al ethernet de casa, como una nube interna. Ahí van las copias de seguridad automáticas y las librerías grandes, accesibles desde cualquier equipo del estudio. Solo cuando no haya manera de compensar el ordenador que tienes, plantéate cambiarlo entero.

Resumen accionable

  1. Asegura el mínimo: i5 o equivalente AMD, 8 GB de RAM y un SSD.
  2. Instala en el SSD el sistema operativo, el DAW y los plugins; deja samples y librerías en un disco mecánico.
  3. Mide tu disco con Blackmagic Disk Speed Test o un equivalente en Windows.
  4. Decide portátil o sobremesa según si te mueves con el equipo; con estudio fijo, un sobremesa como el Mac mini rinde más por el mismo dinero.
  5. Si montas PC, elige configuraciones de workstation y evita pagar una gráfica de gaming que no vas a usar.
  6. Añade un disco mecánico o externo para librerías antes de que se llene el SSD.
  7. Antes de comprar un ordenador nuevo, prueba a meter un SSD y ampliar la RAM del que ya tienes.

Elegir un ordenador para producción musical es una decisión de criterio: compensar componentes y presupuesto en lugar de comprar por impulso. Si quieres aplicar ese mismo criterio al resto de tu estudio y de tus tracks, en la mentoría de Producción Online lo trabajamos contigo.